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La fuerza de amar

… para una práxis pastoral profética militante

Domingo, 4 de abril de 2021

Martin Luther King Jr. en marcha en Washington, D.C. (The National Archives and Records Administration)

“… enfrentar el mensaje cristiano ante los demonios sociales que cubren nuestros días y el testimonio y la disciplina personal que se requiere.” MLK

Un día como hoy hace 34 años fue asesinado el pastor Martin Luther King, Jr. por su compromiso con los sectores explotados no solo en los Estados Unidos sino en el mundo. Fue asesinado apoyando el derecho de la clase trabajadora a la organización sindical, el derecho a la huelga y a mejores condiciones de trabajo y salario. 

Hoy comenzamos unas reflexiones alrededor de su libro “La Fuerza de Amar”. Con estas reflexiones deseamos encaminarnos para recordar en el año 2022 los 60 años de la primera visita del Dr. King a Puerto Rico. 

En 1963 el Rev. King, publicó una serie de sermones bajo el nombre de “La Fuerza de Amar”. Nos dice King en el prefacio que “estos sermones fueron escritos originalmente para mi pasada feligresía en la Iglesia Bautista de la calle Dexter en Montgomery, Alabama y de mi presente feligresía de la Iglesia Bautista Ebenezer en Atlanta, Georgia”. Señala que fueron predicados “durante y después de las protestas de los autobuses en Montgomery, Alabama”. El contexto histórico de estos sermones es importante para poder, no sólo entenderlos desde lo teológico, sino desde su valor y profundidad para una práxis pastoral profética militante.  

El propósito de estos sermones era para King “enfrentar el mensaje cristiano ante los demonios sociales que cubren nuestros días y el testimonio y la disciplina personal que se requiere”. El propósito de estos sermones es igualmente importante que el contexto histórico porque nos permite obtener los elementos esenciales para darle forma a una práxis pastoral profética militante encarnada.

Coretta Scott King, esposa de King, escribió en el 1981 una introducción donde señala que “… este libro es el mejor libro que explica el elemento central de la filosofía de la no violencia de Martin Luther King, Jr.: su creencia en una presencia divina amorosa que une toda la vida. Esta creencia fue la fuerza detrás de la búsqueda de mi esposo de eliminar los males sociales y en lo que él se refería a la “la estructura interrelacionada de la realidad…” El estudio concienzudo de estos sermones no sólo nos permite profundizar en el pensamiento de la práctica de resistencia no violenta del Dr. King, sino que nos permite reflexionar y autoevaluar nuestra práctica, no para imitar a King, sino para buscar evaluar nuestro compromiso con el Evangelio de la Buenas Nuevas de la justicia, la paz, la libertad y la liberación, la equidad y la solidaridad.

King, según Correta, tanto en su práctica como en su predicación “no sólo buscaba la integración de lo eterno con lo temporal, el buscó la integración de lo espiritual y lo intelectual… pero aún más profundo, la integración del visionario y el práctico”. Estos sermones nos ayudan a entender la dialéctica fundamental para una práxis pastoral profética militante. Una pastoral que tome en consideración la realidad plena del ser humano: lo físico, lo material, lo espiritual, lo intelectual, lo pastoral, lo profético y lo teológico. Una práxis pastoral profética militante que nos permita llegar no sólo al corazón de los oprimidos para su toma de conciencia como agente de su liberación, sino que nos permita llegar al corazón del opresor para su toma de conciencia como agente de opresión, maldad y pecado. Una práxis pastoral profética militante que nos permita llegar no sólo a la mente de los oprimidos para que comprendan las estructuras de muerte y opresión a su alrededor, sino que nos permita llegar a la mente del opresor para que comprenda su participación, directa o indirecta, en esas estructuras, se arrepienta y cambie su actuar. 

Concluye Correta “La lucha por eliminar los males del mundo – males tan ostentosos y autoevidentes que nos destellan desde la calle de cada ghetto y choza rural- – solo puede ocurrir a través de una profunda lucha interna. Dentro y más allá de nosotros y tocando la ética moral transcendental del amor, podremos superar estos males. El amor, la verdad y el valor de hacer lo que es correcto debe ser nuestro mapa en este viaje de toda la vida”. El estudio atento y crítico de estos sermones nos ayudará a fortalecer nuestro compromiso con los valores de las Buenas Nuevas del Reino de Dios – paz con justicia, igualdad y equidad, solidaridad y amor- y nos permitirá encontrar las fuerzas físicas, emocionales y espirituales junto a la sabiduría y la experiencia para enfrentar los retos de una pastoral profética militante para nuestro tiempo.

Estos sermones nos permitirán descubrir que sólo una práxis pastoral profética y militante basada en el amor solidario, el amor sacrificial, el amor sabio y en el amor activo podrá señalar el rumbo para hacer real las Buenas Nuevas del Reino de Dios.

Recordemos las palabras de Jesús en Juan 15:12 al 14: “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”.

Recordemos las palabras del Apóstol Pablo en 1 Corintios 13 1 al 3: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve”.

Recordemos las palabras del Apóstol Juan en su primera carta en el capítulo 4 versos 19 al 21: Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano”.

          Les invito a que me acompañen en este caminar con el Dr. King y que el Espíritu nos de la sabiduría, el entendimiento y el discernimiento para descubrir su voluntad y el valor para actuar.

Continuamos…

Juan Ángel Gutiérrez Rodríguez